cosmética orgánicaCOSMÉTICA ORGÁNICA COMO BASE DE LA SALUD

La cosmética orgánica se conduce por una línea responsable con el medio ambiente. Es decir, se caracteriza por el uso de productos que no han estado en contacto con sustancias químicas, ni siquiera, desde su origen. La materia prima utilizada en la cosmética orgánica procede de vegetales, como los olivos; o procesos en los que hayan participado animales, como la miel, y que hayan sido criados o cultivados sin ninguna sustancia sintética procedente de laboratorios.

Los humanos estamos destruyendo el mundo y seguimos sin tener conciencia colectiva de que debemos cambiar nuestros hábitos y costumbres por el bien de todos. Deforestaciones, contaminaciones medioambientales, aguas infectadas incluso por las tintas que liberan las prendas de ropa que compramos en grandes multinacionales…Debemos decir basta y apostar por un consumo diferente y responsable.

Y como por algún sitio hay que empezar, uno de los primeros pasos que debemos tomar hacia ese camino es el de cambiar nuestros productos cosméticos. ¿De qué otra cosa podríamos hablar aquí?

En concreto, la cosmética orgánica debe certificar que los ingredientes que conforman sus productos se han procesado siguiendo normas agrícolas bajo control y que al menos el 95 por ciento de sus componentes son de origen natural. Todo ello favorece crear soluciones naturales para nuestra piel y cabello y evitar así los efectos secundarios.

Precisamente, lo que más problemas pueden darle a una empresa de cosméticos orgánicos es encontrar a productores que mantengan la pureza de los ingredientes. Ese es un problema que no tenemos en ISUL, puesto que nuestros ingredientes proceden directamente de nuestra propia almazara.

De todos los ingredientes naturales que conforman esta gran baraja de la cosmética orgánica, destaca el Aceite de Oliva Virgen Extra. Y las que mejor lo saben son nuestras abuelas, bisabuelas, tatarabuelas, y así hasta el infinito. Y, ¿hay algo más sabio que una abuela? Las abuelas son las grandes Catedráticas de la vida, fuentes inagotables del saber y, entre otras cosas, de los remedios caseros. Y, sobre todo, del uso del aceite de oliva.

España es y ha sido uno de los principales motores de producción del “oro líquido”, por ello no es extraño que haya cientos de usos posibles en los que el aceite de oliva virgen extra es el protagonista y hacedor de milagros oficial de nuestro país.

Desde acelerar la cicatrización de las heridas, a calmar una piel sensible por quemaduras o nutrir a las pieles deshidratadas, combatiendo así la aparición de arrugas, imperfecciones y –incluso- acné. Y es que, a pesar de que tenemos un concepto erróneo sobre el uso de productos elaborados a base aceite de oliva en pieles grasas con tendencia acnéica, debemos tener en cuenta que dejar de usar productos hidratantes no es la solución. Existen más pieles grasas/acnéicas deshidratadas de lo que nos creemos. Una piel grasa con falta de hidratación actuará produciendo una mayor cantidad de sebo de manera natural para apaciguar esa falta de nutrición, lo que puede desembocar en una alta probabilidad de aparición de antiestéticos granos y dolorosos comedones.

Debemos contribuir con pequeños gestos sobre nuestra responsabilidad medioambiental. Se está produciendo un cambio hacia lo natural. Y la tierra, nuestros predecesores, nuestra salud y hasta nuestro bolsillo nos lo agradecerán. ¡Ni una sola piel grasa deshidratada más!